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Escrito por:
Cr. Mario Guatibonza Carreño.
Abogado Uniciencista.
Administrador de Empresas.
Especialización en Seguridad Ciudadana.
Presidente de Acorpol Nacional.
Coordinador de Casur en Santander.


El abstencionismo sigue siendo protagonista en las jornadas electorales. Volvió a ganar en las elecciones del pasado domingo 11 de marzo, con el 51 % de colombianos con capacidad para votar, que siguen demostrando su tradicional desinterés, por ejercer su derecho al voto y elegir a sus representantes en el Congreso de la República. Institución más desprestigiada ante la opinión pública del país, precisamente porque con algunas excepciones siguen los mismos con las mismas, con esos vicios electoreros caracterizados por la corrupción, el clientelismo, el ausentismo, la politiquería y el bien particular; dejando de lado la esencia de la política, que es el “bien común”. Se puede decir que es una nueva derrota para nuestra democracia, pues quedó claro que la mayoría no ejerció el derecho al voto.

Es pertinente hacer una reflexión sobre los votos nulos y no marcados para el Congreso: 2.750.301 votos nulos y 1.392.274 votos no marcados, para un total de 4.142.575, cifra considerable en la que hay que analizar qué está pasando: ¿los tarjetones son complicados a la hora de votar?, ¿La gente no tiene claro lo del voto preferente?, ¿los votos no marcados indican que la gente no sabe votar? o ¿es una actitud de pasividad, indiferencia o de rechazo al sistema político que tenemos?

La abstención sique siendo un problema grave para nuestra democracia. Vale la pena preguntar: ¿Por qué la mayoría de los colombianos son indiferentes con la política?, ¿Por qué ganan siempre las maquinarias y prácticas clientelistas?

Pareciera que a la mayoría de los colombianos no les interesa quienes salgan elegidos, les da lo mismo salga el salga ¡! gravísimo ¡!, no se dan cuenta que las decisiones políticas que se toman en las corporaciones públicas, nos afectan a todos.

El no votar y a conciencia, permite que sigan los mismos con las mismas, lo que indudablemente favorece a los famosos clanes, las maquinarias politiqueras, las empresas electorales y los caciques regionales. En este evento electoral como en los anteriores, se vio mucho dinero, compra de votos, mercados, lechona, tamales, cemento, tejas etc. Algunos dicen que hubo campañas que costaron miles de millones de pesos. Cuándo habrán medidas drásticas, disciplinarias, penales y sociales, contra esos políticos que siguen con esas tradicionales malas prácticas politiqueras, que lo único que hacen, es desprestigiar la doctrina política y mantener el gran problema social que tenemos.. “la corrupción”.