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Escrito por: Milcíades Rodríguez Quintero.
Magíster Administración Pública, Presidente Tribunal Administrativo de Santander.
Especialista en Derecho Sustantivo y Contencioso Constitucional, Especialista en Gestión Pública.
Especialista en Ciencia Política, Medalla “José Ignácio de Márquez”, al mérito judicial. Categoría de Plata.
Mejor magistrado de la jurisdicción contenciosa administrativa 2010, Docente Uniciencista.


En la cultura latinoamericana Atahualpa Yupanqui, significa y se traduce del quechua, como, “El que viene de lejos para contar algo”, y esa fue la realidad que vivimos en UNICIENCIA en este último fin de semana, con ocasión del desarrollo del módulo “Ética y Teoría de la Justicia y el Poder”, correspondiente a la Especialización en Derecho Constitucional, que a la alimón adelantamos con el maestro en filosofía Guillermo Lariguet, venido desde Córdoba Argentina, “a contarnos algo”, y lo hizo con el profesionalismo que lo caracteriza; quién compartió sus conocimientos con solvencia, dedicación y empeño, con estudiantes profesionales ávidos de conocimiento, dispuestos como nosotros a enclaustrarnos por una docena de horas cada día, para intercambiar conceptos, teorías y corrientes de pensamiento sobre la ética, su relación necesaria con la justicia y el poder, en cualquier Estado contemporáneo y más concretamente en nuestro país.

Fue una extraordinaria y maravillosa experiencia, por la calidad de sus contenidos, la profundidad de los temas, la metodología adoptada y por supuesto, la inusitada atención y participación activa de los destinatarios de este encuentro de demostrada camaradería, intelectualidad y razonamiento, quienes inquirieron, debatieron, expusieron y concluyeron por grupos, en cada uno de los momentos lectivos en que se dividió la agenda, las diferentes hipótesis puestas a su consideración y análisis crítico, como lo indicaba el programa enviado con anterioridad junto con sus apoyos bibliográficos, lecturas y material didáctico, todo lo cual contribuyó en definitiva al logro eficiente y eficaz de los objetivos propuestos, como lo confirmaron los aplausos y las muestras de respeto, gratitud y aprecio manifestado por el grueso de los participantes provenientes de diferentes lugares de nuestro territorio patrio.

Este gran evento posibilitó también los diálogos con los directivos, organizadores, profesores y alumnos antes, en los descansos, y después del evento, sobre asuntos de historia constitucional iberoamericana, cultura y música latina, también “cantamos algo”, hallamos sobretodo similitudes en y de los motivos de los paisajes musicales que del tango y de la música vallenata se pueden deducir, igualmente de la milonga, de los bambucos y pasillos, que ofrecen las más de las veces escenas de tragedia, de pasiones, de amores y odios, de soberbia, de prudencia, de nostalgias y narraciones de la cotidianidad, que sirvieron, sirven y servirán de insumos útiles para entender “lo moral”, “la moral”, y la “ética”, así como los “dilemas”, muchas veces trágicos, inferidos de la realidad de nuestras comunidades, sus comportamientos, sus riquezas y flaquezas, sus aporías, narraciones, creencias y mitos que contribuyen en parte con otras costumbres ancestrales a la formación desde un primer momento de una “moral práctica”, que después de ser recogida en textos, códigos, reglamentos, escritos, manuales de comportamiento, se constituyen como “moral formulada”, que con su entendimiento, comprensión y análisis crítico, van constituir a la postre la materia prima, el sumun, de la “moral reflexionada”, que no es otra cosa que la misma “Ética”, en su demarcación como ciencia de “la moral”, en sus acepciones de “ética privada”, “ética pública” y “ética crítica”, todos temas explicitados y analizados a la luz y en contraste con las diferentes corrientes de pensamiento desde los estoicos, presocráticos, socráticos, platónicos, aristotélicos, helenísticos, epicúreos, escolásticos, patrísticos, dogmáticos, idealistas, utilitaristas, racionalistas, existencialistas, materialistas, en fin todo el espectro de la filosofía axiológica y deóntica, en sus continuas concatenaciones y reciprocas afectaciones tal como lo explicitan las teorías cognoscitivistas y no cognoscitivistas. Sin dejar de lado los significados del “lenguaje moral”, la “metaética”,” las Falacias” y la “pregunta abierta”. En el mismo hilo conductor la “ética normativa”, con sus modelos clásicos y contemporáneos. El “equilibrio reflexivo”, la “ética judicial”, la “virtud”, y una explicación Kantiana de “los derechos fundamentales”, frente a las “tesis utilitarista”, de los mercados, refiriendo siempre y en lo posible, por la concreción de los tiempos didácticos, a la Constitución Política de Colombia.

Se desarrollaron debates sobre algunos “dilemas”, o sobre temáticas de la pobreza, el aborto, el estatus de los animales no humanos lo cual sin lugar a dudas contribuye a elucidar dichas temáticas de actualidad y enriquece aprendizaje significativo y colaborativo.

Por último, se trataron temas referidos a las teorías contemporáneas de la Justicia. Liberalismo, libertarianismo, liberalismo igualitario, marxismo, marxismo analítico, comunitarismo, intervencionismo, entre otros, con el respaldo doctrinal y normativo pertinente.

Esta agenda aparentemente agotadora físicamente, no lo fue intelectualmente, los destinatarios fueron partícipes entusiastas y comprometidos con el aprendizaje. Por tales razones expreso sinceramente felicitaciones, congratulaciones y agradecimientos para los promotores, organizadores, participantes por permitirnos ser ruedas útiles en el engranaje hermenéutico, expositivo, intelectivo y facilitador del aprendizaje de tan importante temática.