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Escrito por: Oscar Sánchez Pinto.
Abogado Uniciencista.
Tecnólogo en Procesos Químicos Industriales.
Líder social y defensor de Derechos Humanos.
Estudiante de Especialización en Derecho Constitucional, UNICIENCIA.


En la actualidad nos enfrentamos a una crisis global o lo que otros pensadores denominan crisis civilizatoria, que no es otra cosa que la sumatoria de problemáticas políticas, económicas, sociales, ambientales entre otras que vienen afectando gravemente la vida, el bienestar, la convivencia, el medio ambiente tanto de los habitantes como el futuro del mismo planeta.

A lo largo de la historia han sucedido varias crisis que terminaron en profundos cambios políticos, económicos y sociales, es decir, son procesos cíclicos como resultado de la evolución humana. En la medida en que cambian los contextos de las épocas y periodos de la sociedad se producen grandes crisis que terminan en profundas transformaciones.

En todas las crisis ha estado inmerso transversalmente el valor de la ética como parte de la solución a esas graves problemáticas, pero también a falta de ella como se agudiza la crisis, tal como sucede en estos tiempos. Precisamente en la antigüedad grandes filósofos le dedicaron buena parte de sus vidas a reflexionar sobre el ser humano y la sociedad. Por ejemplo, para Sócrates una manera de enfrentar la crisis existencial de los seres humanos y de los gobiernos fue introducir el valor de la ética como parte de la solución a éstos problemas, y por ello planteo que para ser ético deberá: “dejarse guiar por la razón, en torno a lo que esté bien y renunciando a lo que está mal. Ser ético significa encontrar la felicidad sólo si se actúa en conformidad con las propias convicciones; de allí que ser feliz consiste en ser ético, es entonces saber lo que está bien y en conformidad con ese saber hacer el bien. Pues no hacer el bien significa ser infeliz o no ser ético”.

La introducción del valor de la ética en el debate de esas épocas permitió el transito del absolutismo a la democracia y también a construir el concepto moral como reglas de convivencia en las sociedades. Pero como las crisis son cíclicas, los valores no escapan de esa realidad. En la actualidad la falta de valores, particularmente de ética en los diferentes sectores de la sociedad han agudizado la crisis política, social, económica y ambiental que padece la humanidad. Vasta con revisar que pasa con estos sectores de la sociedad respecto al actuar ético que debería guiar los comportamientos, obligaciones, relacionamiento, el ejercicio de funciones públicas y privadas, en fin, toda la cotidianidad de los seres humanos para entender la importancia y necesidad de reflexionar sobre el valor de la ética en una humanidad en crisis.

Por ejemplo, la crisis política que vive el continente obedece a la clase que gobierna estos países pensando en mantener su status quo como clase privilegiada promulgan políticas publicas que van dirigidas a beneficiar una pequeña minoría de la población en contra de los intereses de la mayoría. Lo que permite preguntar: ¿será que con la formulación de leyes que permiten la concentración de tierras en una clase Lugarteniente sin importar que se termine avalando el desplazamiento de sus legítimos propietarios producto de la guerra; reformas tributarias que eximen de pagar los impuestos a las multinacionales y grandes emporios económicos a costa de cargar más impuestos a la población, generando mas concentración de la riqueza e inequidad social; reformas laborales que precarizan a los trabajadores con el sofisma de generar empleo que terminan por agrandar las ganancias de los empresarios y desmejorar las condiciones de trabajo; para colmos, reformas pensionales a fin de que los dueños de las administradores de los fondos pensionales sigan lucrándose con el ahorro de los trabajadores con la utopía de algún acceder a tan anhelado derecho, está actuando la clase política con ética?

La actual crisis ha llamado a los pueblos a levantarse para exigir cambios profundos en las políticas públicas de los países, pero también nos llama a la reflexión sobre que tan éticos somos y actuamos en nuestra vida laboral, profesional, familiar y vida pública. Hoy el centro de todo debate en la sociedad termina siendo ético, vuelve a recobrar atención e importancia en este ciclo de la historia.

Por ello, es importante revisar que tanto esta aportando la escuela y la academia en formar antes que profesionales hombres y mujeres con profundos valores humanistas: Amor, libertad, justicia, tolerancia, equidad, paz, honestidad, respeto por el otro, solidaridad, fraternidad, responsabilidad, lealtad, entre otros, que aporten a cambiar la cultura del fin justifica los medios, alcanzar el éxito a toda costa y priorizar lo material por encima de lo humano. Sin decir, que sean los únicos sectores de la sociedad que debe mejorar y centrar sus procesos de formación en valores, porque en la familia y la misma sociedad también le cabe responsabilidad, es urgente que se revise y ajuste el modelo educativo en el continente y especialmente en nuestro país con el fin de construir una sociedad comprometida con los valores y la ética como hoja de ruta para lograr la paz con justicia social que tanto anhelamos.