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Por: Juan Carlos Calderón, Empresario en el sector TIC, egresado facultad de ingeniería informática.

Nuestra nación está atravesando por una situación sin precedentes, el grupo armado que por más de 50 años ha azotado gran parte del territorio colombiano, está en un proceso de desarme y reconciliación a la vida civil. El gobierno firmó un proceso de paz, criticado por muchos y alabado por otros pocos. Si bien este proceso pone fin al grupo armado ilegal FARC, no deja muy claro cuál va ser el futuro de los cientos de combatientes que día a día hacen parte de cada uno de los frentes de esa sociedad delincuencial.

Como cualquier persona del mundo, si deja un trabajo espera conseguir algo mejor o por lo menos igual financiera o moralmente. El estado colombiano planteo una serie de posibilidades en el cual hay mucho escepticismo. No se sabe a ciencia cierta que va a pasar, lo que sí se deja claro es que los líderes de este grupo armado ahora harán parte de nuestro régimen político y se convertirán en padres de la patria.

Las batallas ahora se trasladan al Congreso, donde tendrán voz y voto y representaran al pueblo colombiano. Todo este proceso más los proyectos 4G y los escándalos de corrupción que siempre han existido, tienen al país inmerso en una crisis, que el gobierno actual no ha sido capaz de manejar y que está desangrando a la gran mayoría de colombianos.

El sector empresarial se ha visto seriamente afectado por  el alza de impuestos, devaluación del peso colombiano y retiro de inversión extranjera, por lo que el costo de vida se ha aumentado significativamente en todo el territorio nacional. (Siendo un país emergente que está en proceso de desarrollo), las políticas ejercidas por el Gobierno actual están atrasando  y creando un panorama negativo en el ámbito económico y social.

Las crisis son sinónimo de oportunidades, de hecho la mayoría de potencias mundiales han surgido de los grandes problemas locales, como por ejemplo: China que hace 30 años solo era una nación pobre y ahora es segunda potencia mundial; con proyecciones a convertirse en la primera en los próximos 5 años.

Está bien claro, que los países subdesarrollados de hoy, son los que llegaron tarde a la revolución industrial y los países subdesarrollados del mañana, serán quienes lleguen tarde a la revolución tecnológica, así que el objetivo de cada uno de los profesionales del país será hacer de Colombia un lugar de grandes oportunidades, y que se encuentre a la vanguardia tecnológica. Para llegar a esto, es indispensable: Primero: Que todo el gobierno quiera hacerlo y que su política vaya dirigida a ser un estado completamente desarrollado, ya que el potencial en mano de obra e intelectual es enorme, contamos con mentes brillantes que están buscando la oportunidad de ser partícipes de dicho desarrollo tecnológico. Segundo: Hacer frenar el éxodo rural, invirtiendo en el campo y haciendo que la gente no tenga que desplazarse a las urbes en busca de una oportunidad de surgir financieramente. Tercero: Mejorar las empresas privadas, hacer que el pueblo colombiano quiera invertir en Colombia y no desee irse hacia otros lugares donde pueda haber más oportunidades. Por último, incentivar la inversión extranjera, hacer que las multinacionales deseen invertir en el país.

Si existe una política que quiera una verdadera revolución tecnológica, debe seguir estos lineamientos en el orden en que están escritos, para evitar lo que se vive actualmente: “Un País Sumido En Crisis”, como se evidencia en los diferentes estamentos políticos, económicos y sociales.