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Por: Jaime Casas Osorio - Ingeniero Informático UNICIENCISTA - Ingeniero Civil


Colombia se encuentra atravesando por una situación compleja desde hace ya varios años, en cuanto se refiere al tema laboral, afectado todos los días por circunstancias a las que se enfrenta por diferentes factores, tales como el conflicto armado, corrupción, crecimiento demográfico, comercio informal, administraciones de turno etc., y ahora se le suma el ingreso incontrolado de extranjeros en busca de vida en nuestro país, situación que se está convirtiendo en una bola de nieve que al parecer ha cogido a las entidades gubernamentales un poco despreocupadas y con escasos planes de mitigación. Este fenómeno ha existido siempre y se asimila como algo normal, sin embargo, en los últimos dos años, a raíz de los problemas de los países vecinos, se ha agudizado.

Colombia en particular se caracteriza por ser un país de gente amable, hospitalaria y en términos coloquiales “BUENA GENTE”, motivo por el cual no se le ha visto mayor problema al hecho de que extranjeros entren al país y al contrario sean recibidos con los brazos abiertos. Además, contamos con políticas de inmigración que facilitan la entrada al país de todo el que quiera, sin mayor inconveniente, y en el caso más insólito que han mostrado en los últimos días, el gobierno ha decidido legalizar la entrada de un gran número de extranjeros sin ningún tipo de restricción. A la falta de implementar planes de manejo y mitigación, las consecuencias de este movimiento masivo de personas significan para todo el país, “qué envidia, ya quisiéramos los colombianos ser tratados y recibidos así en otro país”. Bueno, pero específicamente la influencia de esta situación en el mercado laboral es un gran problema que nos trae consecuencias, al contrario de lo que dicen las encuestas e informes del DANE en donde quieren hacer creer al ciudadano que el desempleo siempre va en decrecimiento, cuando la realidad es que cada día hay menos oportunidades laborales; que ya no es suficiente haber estudiado o saber un oficio para poder evitar pasar por este flagelo que se llama desempleo. Tener un empleo en este momento se ha convertido en un privilegio anhelado por todos y ahora ¿empleo para los inmigrantes? La pregunta clave sería hasta dónde es conveniente recibir a todo el que venga a quedarse a vivir en nuestro país, teniendo en cuenta todas las consecuencias que laboralmente esto nos trae. Hace falta implementar políticas y programas que se enfoquen en este problema si queremos seguir siendo un país atractivo para vivir, de lo contrario, vamos a terminar en una situación insostenible donde nos va a tocar a los colombianos salir a buscar oportunidades de vida en otro lado... ¿Será eso justo?

Desde el punto de vista como empleador la situación tampoco es muy alentadora, si bien se podría pensar que a mayor oferta de mano de obra menor seria el costo de la misma, pero eso no es muy cierto porque no es posible desmejorar las condiciones laborales que medianamente se mantienen por querer ahorrarse unos costos que se van a ver reflejados en la calidad, el ambiente laboral, familiar etc. Y es que en Colombia tenemos los ingresos más bajos de muchos países vs. Costo de vida. Es preferible tener mano de obra, al menos moderadamente bien remunerada, garantizándole calidad de vida al empleado, que tener empleados inconformes, emproblemados o endeudados, siendo que lo único que se logra con todo esto es un bajo rendimiento en sus labores, accidentes de trabajo, destrucción de familias etc.

Por otro lado, este incremento de personas de un momento a otro conlleva a que empeoren condiciones tales como la atención en salud, el transporte, la inseguridad, la indigencia, etc. También es importante luchar contra el comercio informal el cual ha llevado a la quiebra de muchas empresas que generaban empleo, además de que el comercio informal no contribuye con impuestos y la carga de los impuestos está quedando en unos pocos que son precisamente los que tratan de trabajar legalmente.