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Por: Gerardo Reyes Torres, Administrador de Empresas, Uniciencia especialista en Gestión Pública y especialista en Medio Ambiente


Hasta hace muy poco lo común era hablar de una migración de colombianos hacia Venezuela y no al revés, pero ahora existe una nueva realidad. Los venezolanos comenzaron a llegar a Colombia hacia el año 2005 y en los dos siguientes lustros la cifra se intensificó con la llegada de empresarios y de personas de clases acomodadas. Huyeron con el fin de salvar sus capitales de la política de expropiación, de una alta inflación y de la frecuente devaluación del bolívar, entre muchas razones por las que llegaron a crear empresa a un país geográficamente cercano. Para el año 2014, después de una serie de protestas contra el gobierno de Maduro, ingresaron a Colombia muchos jóvenes enviados por sus madres a estudiar en Bogotá y otras ciudades. En las últimas jornadas que sucedieron durante los días sábado y domingo de este año 2017, la cifra superó las 200.000 personas. “… la crisis social que se avecina por cuenta de la masiva llegada de venezolanos al territorio colombiano nos preocupa, son muchos los venezolanos que están ingresando al país y esto de una u otra manera va a apretar la oferta laboral que tenemos en el país, incluso puede afectar el indicador que puede llegar a 2 dígitos cuando llevamos varios años manteniéndonos en 1 solo dígito …”, dijo la dirigente del gremio (ACOPI). Igualmente se pronunció (Fedegán): “… el país debe prepararse para adoptar una especie de visa humanitaria para que esos ciudadanos puedan encontrar una forma decente de sustento, ya que de lo contrario la inseguridad será cada vez mayor en las principales ciudades país…”. Por su parte, (Fenalco), el gremio que aglutina a los comerciantes, también se pronunció: “… La situación de Venezuela nos repercute directamente por la crisis social que esto genera por la masiva inmigración de ciudadanos de este país hacia Colombia. Pero no hay ninguna incidencia desde el punto de vista del comercio binacional, Colombia ya acabó ese comercio hace mucho tiempo, nosotros hace mucho tiempo no les vendemos nada porque ellos no tienen como pagar…”

De otra parte, Colombia, por ejemplo, se ha convertido en destino de tránsito para ciudadanos chinos, cubanos y africanos que luego viajan a los Estados Unidos; incluso, otros ciudadanos de estas mismas nacionalidades llegan en grandes grupos a trabajar en el país. A Barranquilla llegan inversionistas extranjeros atraídos por el libre comercio y nuestra ubicación estratégica. 

Así las cosas, se avecina una fuerte situación de desempleo para los naturales en razón a que la mano de obra que ofrecen los extranjeros es abundante, se emplean por menor valor y producen los mismos o mejores resultados para las empresas privadas, porque en su mayoría esa mano de obra está compuesta por personas calificadas que se han ido insertando exitosamente en diversos sectores productivos. La misma situación hará aumentar el subempleo y el empleo informal, los vendedores ambulantes, dependientes o por cuenta propia, así como también se incrementarán los temas de inseguridad, la prostitución y el tráfico y consumo de estupefacientes. Lo que acá se debe hacer es continuar formando, profesionalizando y especializando al capital humano colombiano, con el objetivo de crear una conciencia de emprendimiento en la formación de empresa y así ofrecer mayor oferta laboral y en consecuencia un significativo crecimiento empresarial.