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Escrito por:
Alejandro Londoño Cárdenas.
Ingeniero de Sistemas con MBA y Estudios de DBA. Su campo de acción es el alineamiento estratégico de empresas e inteligencia de negocios; la reorganización, estructuración y valoración de compañías; la implementación de buenas prácticas de gobierno corporativo y manejo de problemáticas propias de empresas de familia. Participa activamente en juntas directivas y consejos de socios. Es conferencista sobre temas relacionados.
Consultor Empresarial y Representante de SAVIESA S.A.S.


Hablar de emprendimiento es hablar de innovación, y entrar en este campo sin mencionar al gurú más destacado en la actualidad, Elon Musk, es un gran error, por su gestión ejemplarizante.

Él es un filántropo que a través de la ciencia viene rompiendo con lo establecido. Quiere cambiar el mundo, o por lo menos, mejorarlo ¿Qué lo hace un ser maravilloso? ¡Que es identificado como un idealista que hace que las cosas pasen! Soñaba con casas que se autoabastecieran de energía, y creó paneles solares de mayor autonomía y economía. Soñaba con la disminución de la polución y creó un vehículo eléctrico - el Tesla - ya reconocido a nivel mundial. Soñaba con la propulsión ecológica, con energías más económicas, y lo logró, hoy trabaja en cohetes y transbordadores para la Nasa. La mayoría de sus inventos buscan contrarrestar el cambio climático, y algo aún mejor, buscan la democratización del uso de las cosas (precios más accesibles para el común de las personas).

Vivir al estilo Musk es un desafío, porque las metas, según cuenta su historial, deben ser siempre trascendentes, como, por ejemplo: “Hay que lograr llevar el hombre a la luna como alternativa de preservación de la vida por el riesgo de extinción de la raza humana debido a la factibilidad de una tercera guerra mundial atómica”.

Vivir al estilo Musk es mantener en mente una sola pregunta: ¿cuáles serán las cosas que tendrán mayor impacto en el futuro de la humanidad? Vale la pena que lo meditemos, y que creemos un deseo interno para dejar atrás la comodidad y salir a la aventura de nuevas creaciones que ayuden a nuestro entorno. Tenemos mucho que hacer por nuestras regiones, si no queremos acabar viajando en un cohete a la luna o terminar en una nave intergaláctica, engordando mientras logramos hacer de nuevo habitable la tierra (Película Wall-E, entre otras).

Existen muchos retos para la humanidad, principalmente en lo ambiental, entre los que se destacan: el cambio climático, el manejo del plástico y otros residuos contaminantes (el reciclaje), la rentabilización de los recursos más escasos, el cuidado del agua como recurso vital y más preciado, el manejo de las baterías, la comida orgánica, la deforestación, la protección de los páramos y otros ecosistemas, la descontaminación de ríos, el control de gases, y finalmente, el desarrollo de infraestructuras sostenibles para viviendas, vías, minería, petróleo, etc.

Ser emprendedor y a la vez idealista con el medio ambiente es un propósito doblemente loable. La mayoría lo desestima y posiblemente ahí nace una gran oportunidad. Recuerde que un emprendedor surge de la necesidad o de la inconformidad. Es un rebelde que se cansa de lo establecido y busca un cambio (necesitamos un salto cuántico ahora que todos presenciamos impávidos la destrucción de la naturaleza).

Es el momento de imaginar organizaciones de clústeres creativos en los que interactuemos unos con otros de forma cooperativa, en donde eduquemos e interioricemos el cuidado de nuestro entorno. Es preciso alentar talentos que nos lleven a soluciones aún desconocidas; o posiblemente, a soluciones conocidas que solo requieren de articulación.

Debemos alcanzar tecnologías limpias y benéficas para con el medio ambiente. Somos uno de los países con mayor riqueza y biodiversidad en el mundo, de los más afortunados; y siguiendo con una visión futurista, posiblemente un par de décadas después podremos ser reconocidos como aquellos que tuvieron y destruyeron su riqueza natural, o aquellos que, a pesar de múltiples limitaciones, hicieron la diferencia y se convirtieron en una economía verde y vital para la supervivencia del planeta. Por ello y para ello, como los anuncios de prensa: ¡Se necesitan de emprendedores que tengan la visión y coraje de luchar contra miles de “depredadores” del medio ambiente!