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Escrito por: Omar Alirio Prada O’meara.
Abogado Uniciencista, Administrador de Empresas.
Profesional en Historia de Arte.
Técnico en Bellas Artes.
Especialización de Derecho Constitucional y Administrativo.


Bien lo dice Rodolfo LLinas, la educación debe ser una actividad basada en la contextualización del conocimiento y no en la memorización de información.

Y es totalmente cierto, pues este concepto ha sido compartido por las civilizaciones avanzadas, esas que han entendido la importancia de la formación en contexto. Países como Finlandia y Singapur han generado avances importantes en el desarrollo educativo, basados en este modelo, permitiendo aprehender y no solo aprender. En el panorama económico actual, el conocimiento se ha posicionado como un factor de competitividad clave para el desarrollo de las sociedades y consecuentemente, es una necesidad urgente en los países en vía de desarrollo, la creación de un Sistema de Innovación eficiente que sea la base de crecimiento económico.

El objetivo estratégico de países como Finlandia, se basó en asegurar un desarrollo social y económico sostenible y equilibrado, basado en la productividad y la competitividad internacional. Pero ello se consolidó cuando la economía pasó de basarse en los recursos naturales hacia una Economía basada en el Conocimiento.

De otro lado el sistema educativo de Singapur se estructuró en niveles básicos, que agrupan a los estudiantes los primeros 6 años, dependiendo de las habilidades individuales. Luego pasan a la etapa de Primaria donde se estudia la Lengua Materna, Inglés, Ciencias, Matemáticas, Música, Artes, Civismo y Educación Moral, Educación de la Salud, Estudios Sociales y Educación Física y al final los alumnos se someten a un examen que determina los estudios que seguirán después. Dependiendo de la nota que consigan allí, los estudiantes cursarán la Educación Secundaria, con el objetivo de ganar flexibilidad y un currículum variado y adecuado a las necesidades de cada alumno. Por lo anteriormente expuesto, parece ilógico continuar construyendo la formación educativa con estructuras académicas arcaicas, que solo producen profesionales sin creatividad y totalmente incapaces de aplicar el conocimiento al momento de transitar al mundo profesional y alejándonos competitivamente, cada vez más del primer mundo.

Pareciera que la intención gubernamental es aparentar la creación de cambios y generar ilusiones de transformación tan solo con aportes económicos, pero es evidente que ello en nada transformará a Colombia como un país innovador, competitivo y desarrollado, sino se cambia el modelo educativo. Por el contrario, cada vez más la educación se ha convertido en un negocio lucrativo, distante de su sentido social y termina siendo un reproductor de estructuras mentales decimonónicas.

La responsabilidad del estado va más allá del aporte económico, este debe tomar conciencia de la necesidad de transformar los esquemas mentales e implementar un Sistema Nacional de Innovación que permita transitar del modelo actual a unas nuevas visiones educativas aplicadas, teniendo como visión la construcción de jóvenes pensantes, creativos y con conocimientos afincados por el procedimiento de aprendizaje contextualizado e individual.